4.10.2008

EMILIO Y GLADYS


Un huarique como los de antes

Es un maravilloso sobreviviente de la época en que los huariques eran huequitos con un par de especialidades, frecuentados por clientes asiduos que regresaban una y otra vez atraídos por la buena sazón de su cocina. Así es este local dedicado exclusivamente a vender un inolvidable cebiche de conchas negras. Si no tienen conchas frescas, del día, simplemente no abren. Emilio y Gladys tienen una historia conmovedora que pinta de cuerpo entero al peruano trabajador, empeñoso, capaz de caerse mil veces y volver a empezar sin más armas que su sazón y la honestidad como norma de vida.
Empezaron hace 14 años en la plaza Butters de Barranco. Estacionaron su carretilla a un costado del Banco de Crédito rezando a las once mil vírgenes para vender los dos kilos de machas y los dos de conchas negras que habían comprado esa mañana. El primer plato lo compró Charito, chiclayana empleada del banco que dio la alerta a los compañeros. El resto es historia.
A Emilio y Gladys se entra por la cocina, sorteando limones, cáscaras de cebolla y cajas de cerveza. Adentro hay bancos, mesas pequeñas y música a todo volumen. El pedido viene en un tazón con cucharita acompañado de otro tazón con canchita tostada (no frita). Antes de comer hay que pagar: 10, 12 o 15 soles según el tamaño de la porción y si se añade almejas y pulpo, las únicas variantes que se permiten. Emilio sazona, Gladys cobra y las tres hijas mayores atienden las mesas. El incomparable cebiche sabe a mar, ajos y limón. Es un sabor limpio, profundo que se queda danzando en la boca. Algunos dicen que las conchas negras son afrodisíacas; la verdad es que ponen de buen humor.

LOS COCINEROS
Emilio era artesano joyero y lo estafaron. Gladys vendía mazamorra morada y chicha en el mercado. Tenían tres hijas y muy poco para comer cuando se desató la inflación. “Vamos a lucharla, chola” dijo él. “Yo te ayudo, cholo” contestó ella.
¿Empezaron vendiendo en carretilla, no?
Sí, la compramos en la Plaza 2 de Mayo y como no teníamos plata para la movilidad, nos fuimos a pie jalando la carretilla hasta Barranco. Nos demoramos cuatro horas pero llegamos. Ahora la tenemos como trofeo en medio del comedor.
Y se ubicaron en la plaza Butters...
Fuimos los primeritos en llegar ahí. Estuvimos un mes porque había tanta gente alrededor de la carretilla que el Municipio nos botó.
¿Y qué hicieron?
Durante varios meses estuvimos de esquina en esquina para no perder a nuestros clientes. Luego una señora nos alquiló un ambiente, pero también nos tuvimos que mudar porque cada vez había más gente y trancaban la calle.
¿Y cómo hacen para avisar a su gente?
Tenemos celular, pues. Cuando dejamos un sitio la cuadra se llena de negocios que ponen “cebiche de conchas negras”, pero no prosperan porque no tienen nuestra sazón.
¿Cuántas veces se han mudado?
Ufff! Serán diez o quince en catorce años. Nosotros nos mudamos y detrás vienen los clientes en filita.
¿Y van a seguir así?
Sí pues, tenemos alma de gitanos.

Ficha técnica
Restaurante: Emilio y Gladys
Dirección: Esquina de Alameda de Los Cedros con Islas Canarias, Chorrillos
Teléfonos: 97228105 y 98880707
Horario de atención: lunes a domingo de 12 del día en adelante
Precio: S/. 10, 12 y 15 soles
Publicar un comentario