11.22.2012

EL GUARDIÁN DE LAS MALTAS


Colin Scott, maestro mezclador del whisky Chivas Regal

Tiene la distinción de un noble y la sencillez de un paisano. Colin Scott es un escocés de maneras calmadas y mirada transparente en la que fácilmente se refleja el paisaje de Aberdeen, cuna del Chivas Regal.
Su padre y su abuelo trabajaron en la Casa Chivas que los hermanos James y John crearon en 1801. Colin ingresó a la empresa en 1973 porque llevaba impregnado en el cuerpo, en la mente y en la sangre la meta de convertirse en un guardián de la calidad Chivas.
“En este campo no hay universidades, ni se dan exámenes ni se obtienen títulos. Lo que único que vale es la experiencia”, dice con tranquilidad y un dejo de ironía. Y experiencia significa aguzar el olfato y despertar la sensibilidad para captar los diferentes aromas y sabores que hay en maltas y granos, “no menos de 85 sabores en cada gota”, precisa sin dejar de sonreír, consciente del estupor que suscita en el interlocutor al descubrirle un mundo de posibilidades tan ignoto como inagotable.
La paz que trasunta Colin Scott, y que por momentos parece la de un monje budista, tiene que ver con su larga permanencia en las destilerías escocesas. Mientras está en el laboratorio no se permiten celulares, ni televisión, ni ruidos que perturben la concentración. Olfato, tiempo y pasión son los tres ingredientes indispensables en el proceso de mantener inalterable la calidad, consistencia y carácter tradicionales de los Chivas. Sin embargo, Colin se ha dado maña para crear “nuevas expresiones” de la esencia Chivas que se reflejan sobre todo en las botellas de 18 y 25 años.
La paciencia, ni falta decirlo, se evidencia en el tiempo de reposo de los blend antes de embotellar, ya que una vez en botella el whisky no madura como los vinos. Eso quiere decir que la cremosidad del Chivas 12 años (del cual se vende más de una botella por segundo en el mundo), el aroma a caramelo y toffee del Chivas de 18 años (el más vendido en el segmento super Premium) y la complejidad de olores y sabores del Chivas de 25 (el primer whisky de lujo que llega al consumidor en botellas numeradas, como para resaltar su carácter único y exclusivo) se logra siguiendo las mismas tradiciones y técnicas que en su momento emplearon los creadores, lo que incluye largos años de envejecimiento en barricas de madera que son los que, efectivamente, consigna la botella. En todos los casos hay concentración de aromas y sabores y una importante evaporación del contenido (mayor según el tiempo de reposo), que el humor británico denomina “la ración de los ángeles”.
No hay reglas para beber el whisky, puede ser con un poco de agua destilada (20%), un par de cubos de hielo o puro. Tampoco hay reglas horarias ni de género, cualquier momento del día es propicio para el relax y el disfrute. Personalmente el maestro lo prefiere con un trozo de chocolate negro.

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