11.17.2016

EL VOLCÁN DE AGUA

La ruta hacia el valle
Para la mayoría de parroquianos el agua es inodora, incolora e insípida. Si le ponemos un poquito de atención veremos que también puede ser dura o blanda, brillante o turbia,  con mineralización fuerte o débil, carbonatada o sulfatada, pesada o ligera, dulce o salada.

Un rincón para descansar en medio de la naturaleza
Evidentemente las diferencias van más allá de la dicotomía con gas o sin gas. Para Alonso Estrada, gerente general de Socosani las aguas se clasifican en dos grandes familias: potable tratada (cualquier agua procesada químicamente con adición de más o menos oxígeno, potasio o sodio) y agua mineral de manantial.
Con Soledad Marroquín, experta en vinos, piscos y bebidas
 En el mundo debe haber trescientos tipos de agua según su estilo o familia. Y Arequipa, cómo no, tiene la suya propia que le da identidad al arequipeño en particular y al peruano en general.

El pequeño valle de Socosani, rodeado de Yura por todas partes, es un oasis de belleza y serenidad. Allí se encuentran tres “ojos” por donde brota el agua producto de los perpetuos deshielos del volcán Chachani (palabra quechua que significa ‘valiente’, ‘valeroso’) luego de recorrer 36 kilómetros de un sinuoso camino subterráneo recogiendo minerales y sales de ácido carbónico. Una vez en la planta, esta agua natural pasa por diferentes procesos de filtrado antes de ser embotellada.

Aguas que salen del subsuelo
Se obtiene así un líquido de grandes propiedades minerales (magnesio, calcio, potasio y bicarbonatos) que son recomendables para acompañar la comida peruana. Hay una explicación: los carbonatos secan la boca y devuelven la pureza a los sabores.

El agua que no se procesa va a un río diáfano y cristalino donde los lugareños pescan truchas y pejerreyes más grandes de los que vienen del mar . 
Ella es Robota fabricada con piezas en desuso de la planta
La planta tiene más de un siglo de existencia, cuando el químico italiano Marco Aurelio Vinelli recorría la zona a lomo de caballo buscando vetas de mina y se encontró con unos manantiales que brotaban en medio del desierto de Yura. Bautizó el valle como Socosani (vocablos de origen aymara: soco significa carrizo y sani abundancia) y envió muestras del agua a Francia para que la analizaran. Allí certificaron las propiedades minerales añadiendo “que nunca habían probado un agua natural de tan extraordinaria pureza”. El descubrimiento era una bendición.

Nació así la primera planta embotelladora de agua mineral natural del Perú. Vaivenes y problemas casi la borran del mapa nacional, hasta que en el 2005 una nueva administración asume el reto de modernizar la planta, optimizar los procesos, expandirse a otros mercados y posicionarse con la mejor agua premiun del país. Un cuidadoso diseño de etiqueta y una estilizada botella de vidrio marcan el poderoso resurgir de la antigua marca.
Planta de procesamiento y embotellamiento
Además del agua mineral, Socosani produce aguas saborizadas bajas en azúcares y la clásica Energina, engreída de los characatos por su delicado sabor a hierba luisa. En su formato PET de 500 ml le hace pelea a Inka Kola en la región del Sur, aunque en Lima recién se distribuye desde hace algunos pocos meses.

Aplicando la filosofía práctica de nuestro futbolista el “Puma” Carranza podemos decir que el agua es el agua. Pero no todas son iguales. 



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