12.16.2016

La Choco Revolución


Hace buen tiempo que Karissa Becerra puso los ojos (y la paciencia) en educar el paladar de los niños (con los adultos la batalla está casi perdida). La iniciativa es novedosa en Perú pero no en el mundo. En Finlandia (los mismos que tienen el primer lugar en educación según el informe PISA) la exploración sensorial es parte fundamental de la currícula educativa de cualquier niño, aprendizaje temprano que a la larga los predispone para comer de forma saludable durante toda la vida. Alimentarse es aprender.


A través de La Revolución, una organización sin fines de lucro, Karissa y un grupo de profesionales ofrecen talleres para educar a los niños en temas relacionados con la alimentación, desde el cuidado del medio ambiente hasta la estimulación del gusto.
Uno de sus últimos proyectos se llamó Ensalada de lombrices, un cuento ilustrado presentado en el marco de APEC donde buscan crear conciencia sobre el reciclaje natural. Lo realizó Karissa junto con Arlette Eulert de Matria y Tete Ballón de Cultiva Lima. La venta de publicaciones y la realización de talleres les permite financiar proyectos sociales de La Revolución.
Otro es la ChocoRevolución, un proyecto desarrollado con Vilsic Bocángel de Amazona Chocolate pensado para los niños: un producto rico, con alto porcentaje de cacao pero baja cantidad de azúcar, cultivado en espacios protegidos que cuidan la biodiversidad al tiempo que promueven la educación ambiental. Este chocolate, NO ES GOLOSINA, se fabrica con tecnología de punta de otro aliado, Bomboneria di Perugia y se presenta en empaques individuales de 8 gramos en cajas de doce unidades diferenciadas por su procedencia y porcentaje de cacao.

Vilsic es un apasionado de lo que hace. En su proceso de investigación ha encontrado zonas protegidas donde sobreviven cacaoteros de casi cien años y otra zona donde se da una variedad que podría considerarse típicamente peruana. La Morona. Por eso sus chocolates tienen trazabilidad absoluta.
El de 70% viene de la zona del Limonal, en el pueblo La Pareja, distrito San Juan de Bigote, provincia de Morropón, departamento de Piura. Produce diez toneladas al año y es un teobroma que representa la biodiversidad.
El de 72% viene del valle de Chanka, provincia de Lamas, departamento de San Martín. Es un blend que rescata variedades nativas; en su ADN se encontraron hasta siete tipos varietales de cacao. Solo da en una finca del valle y produce máximo dos toneladas al año.
El de 73%, variedad trinitario injertado en los años 80 a partir de un proyecto de la ONU para apoyar a una comunidad que salió de Lamas y se instalaron en Huinguyacu, distrito de Bellavista, provincia de Mariscal Cáceres, región San Martín. Es afrutado y aromático con notas de miel y manzana. Es ideal para la Navidad.
El de 74% es la única zona donde conviven la variedad forastera (30% cacaoteros viejos) y trinitario (70%) creando su propio perfil luego de una larga convivencia. Viene del distrito de Shunté, provincia de Tocache, región San Martín.
El de 78% es el Morona, cultivado a orillas del río del mismo nombre, en el departamento de Piura y tiene un ecotipo típicamente peruano.
Los encuentra en las ecoferias y tiendas donde venden los productos de Amazona Chocolate y en La Revolución https://larevolucion.peru


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