8.24.2006

MATSUEI


Nuevos aires soplan en este clásico sushi bar

Artículo publicado en CARETAS el 24 de abosto del 2006

Nobu, Toshiro, Hajime, los itamae del Edo, Kintaro, Osaka y del Marriot Hotel, todos ellos han pasado por el Matsuei, restaurante con 33 años de vigencia en el mercado. Lo crearon un Nobu jovencito y Luis Matsufuji bautizándolo como “pino frondoso” en recuerdo del local donde Nobu hizo sus pininos culinarios en Japón. Luego Nobu se fue a EEUU se encontró con Robert De Niro y su historia tomó otro curso. Durante 20 años la familia Matsufuji siguió al frente en el local de la Av. Canadá, hasta que en 1996, en sociedad con José Alzamora, compañero de golf y de comilonas de César Matsufuji, se trasladaron a San Isidro, en plena zona financiera donde atiende actualmente. El Matsuei fue reconocido en el 2003 por la Fundación Summit como uno de los diez mejores sushi bar del mundo y la revista Gatopardo los ha colocado este año entre los cinco mejores de América Latina. Honor a los maestros.
Con tales pergaminos es obvio que la comida es sana, el pescado fresquísimo pues su piel no es tocada jamás con las manos (el pescado se agarra de la cabeza y la cola) y la innovación permanente. La nueva carta tiene maravillas al paladar como el tiradito del milenio (con salmón, atún, pulpo y conchitas), el isoyaki de conchas (mejor sabe con almejas), los sublimes maki acevichado y anticuchado (disculpen las licencias semánticas), el sumiso maki con langostinos empanizados y el tempura mixto con camote, plátano, berenjenas en salsa de shoyu, nabo y kion. Los postres son espectaculares, algo difícil de encontrar en restaurantes orientales, pruebe el plátano con almendras, nueces y coco en salsa de caramelo; el mousse de lúcuma con sake y lychees o el gazpacho de duraznos a la hierbaluisa y reducción de vinagre balsámico. Hay mucho más imposible de reseñar en una nota. Vaya, no se arrepentirá.

La Chef
Lupe Gonzales vivió 21 años en Nueva York trabajando en diversas cocinas asiáticas. Su vida en la Gran Manzana ha sido una fuente de experiencias enriquecedoras que ahora quiere plasmar en el Matsuei.
¿Por qué regresas al Perú?
Al país por mis papás y al Matsuei por amistad con los dueños.
¿Estudiaste allá?
Sí, en el Instituto de Educación Culinaria (ICE), es una escuela carísima, pero felizmente yo tenía excelentes notas que me permitieron trabajar 1600 horas allí mismo, sin sueldo pero con los estudios cubiertos.
¿Y después?
Trabajaba en restaurantes y en mis días libres cocinaba en casas de multimillonarios que me pagaban un montón de plata. Con ese dinero podía vivir bien y darme tiempo para enseñar gratis a los homeless del City Harvest.
¿Y tu interés por la comida japonesa?
Desde siempre. Mi internado de pastelería lo hice en un restaurante asiático.

La Caserita
Vera Levy es empresaria y diseñadora de objetos caseros bajo la marca DDC, las iniciales de los nombres de sus tres hijos. Le gusta la comida japonesa y en sus continuos viajes por el mundo siempre recala en algún sushi bar. “El Matsuei no tiene nada que envidiar a restaurantes japoneses de Nueva York, Sao Paulo o Buenos Aires. Es más, en algunos casos Norio saca platos extraordinarios como el maki acevichado y una ensalada con pollo que tiene un nombre japonés que no recuerdo, pero que ya saben que me gusta. Me encanta el ambiente, la gente y los itamaes”.

Ficha técnica
Restaurante: Matsuei
Dirección: Calle Manuel Bañón 260, San Isidro
Teléfonos: 4428561
Horario de atención: lunes a sábado almuerzo y cena
Cubierto: No
Precio por plato: S/. 35-40
Descorche: No
Carta de vinos: elemental
Capacidad: 80 personas
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