11.27.2008

ZUCCARDI: EL MAGO DEL VINO


José Alberto Zuccardi es un hombre encantador, de sonrisa fácil y gestos amables. Es cabeza de una importante bodega, asunto que ni por asomo le ha volado la cabeza. Cuando habla, mira a su interlocutor con tal atención que parece que uno le estuviera haciendo preguntas ingeniosas e inéditas. Falso. Cuando leí las entrevistas que le hicieron en otros medios me di cuenta que las respuestas eran similares (¡ay, que poco imaginativos somos los periodistas!). En mi descargo diré que la sensación de unicidad de los entrevistadores también fue unánime.


La bodega Zuccardi solo tiene capital argentino. ¿Cómo resistieron la tentación de atraer inversionistas?
Es una empresa familiar. Lo que pasa es que nos gusta lo que hacemos y nos gusta decidir sobre lo que hacemos. Para nosotros el vino no es un negocio sino una forma de vivir. Nuestros objetivos son mantener la calidad, innovar, cuidar el medio ambiente y servir a la comunidad de la que formamos parte.
¿Por qué lo consideran un innovador?
Porque hemos mejorado la tecnología en nuestra bodega lo que nos permite trabajar regularmente con 32 variedades de vino. Nuestros viñedos se adaptan a las características de la región, los parrales son dispuestos de tal manera que las hojas reciben directamente los rayos de luz y el sistema de poda garantiza un perfecto nivel de ventilación. El método es conocido ahora como “parral Zuccardi”. El resultado es que nuestros vinos tienen una mejor expresión aromática y un nivel superior de acidez.
Han puesto sus vinos en McDonalds, realizan conciertos en la bodega. ¿Cuál es el objetivo?
Fue una manera de acercar el vino a los jóvenes. Con McDonalds tuvimos buena experiencia: durante un mes ellos cambian el menú, siempre bajo el concepto de comida rápida y regional; y nosotros ponemos vinos varietales. Los conciertos y los programas “Vení a cosechar”, “Vení a volar” (pasear los viñedos en globo aerostático), “Vení a podar”, “Vení a cocinar” y otros, van en la misma línea.
Están investigando con nuevas variedades de uva. ¿Cómo se da este proceso?
En 1997 empezamos la investigación sistemática sobre 2,500 variedades de uvas. Actualmente tenemos 32 hectáreas cultivadas con 35 cepas nuevas. Esto permite que Bodega Zuccardi se renueve continuamente pues descubre aspectos del vino que antes no conocíamos. El proyecto San Julia Innovación nos permitió introducir en Argentina a fines de los 90 la variedad viognier, desarrollar el primer vino dulce, el primer vino de postre y el primer vino fortificado: el Malamado, un malbec trabajado a la manera de oporto.
Con el tempranillo y la bonarda también están logrando buenos resultados, no?
Eran cepas poco apreciadas. La bonarda se empleaba en vinos de corte porque se da en grandes cantidades. Nosotros hemos reducido la producción para lograr un vino 100% bonarda que es la respuesta argentina a las pastas. Con el tempranillo tenemos un vino de alta gama con gran potencial de guarda que es un referente a nivel mundial.
¿Cómo responde el mercado europeo?
Hasta los 90 nuestra producción iba al mercado nacional. En 1992 llegamos a Europa vía Inglaterra. Ahora estamos en Europa, Estados Unidos, Japón y por cierto en casi toda América Latina. Los europeos ven con mucho interés este nuevo concepto varietal de los vinos argentinos.
Cuénteme de los vinos orgánicos
Gracias a las condiciones geográficas de la zona podemos desarrollar cultivos autosustentables. Un tercio de nuestros viñedos tienen certificación orgánica y representan el claro compromiso de los Zuccardi por ser fieles a lo que la región nos permite.
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