4.12.2013

BASTA, CHATARRA


De maneras elegantes, barba venerable, sonrisa fácil y verbo encendido, Carlo Petrini, el promotor de la filosofía del slow food (movimiento que busca un modelo sostenible de agricultura, respetuoso del medio ambiente, la identidad cultural y el bienestar animal, respaldando el derecho de cada de cada comunidad de decidir qué plantar, qué producir y qué comer), habló claro y directo sobre el papel de la gastronomía como instrumento político y arma de inclusión social.
Para este periodista y escritor italiano, incluido por The Guardian en la lista de las “50 personas capaces de salvar el mundo”, es  necesario definir el concepto de gastronomía “que no abarca solamente el aspecto culinario al que los medios dan amplia cobertura con recetas y cocineros hablando todo el tiempo de recetas”. La gastronomía es una ciencia multidisciplinaria, dice, “el gastrónomo debe saber de historia, de agricultura, de zootecnia, de física, y química, de biología y de genética para entender esa nueva frontera creada con los organismos genéticamente modificados. Al mismo tiempo la gastronomía es salud, es identidad cultural”.
Hace veinte años que lleva usted la filosofía del slow food por el mundo. ¿Le están haciendo caso o no?
Estamos viviendo una crisis mundial que lleva a mucha gente a trabajar por nuestra causa, porque el mundo tiene que cambiar de paradigma, debe proteger el medio ambiente, implementar la producción alimenticia no invasiva, luchar contra el desperdicio. Hay que estar en contra del consumismo que no respeta la tierra y más bien tiene una vocación por la destrucción. Esa es una filosofía criminal, cri-mi-nal.
¿Por qué es criminal el consumismo?
Le doy tres razones, para empezar. Porque la fertilidad del suelo se está perdiendo en el mundo después de 130 años de uso de productos químicos. En los últimos veinte años se usó más químicos que en los cien años precedentes. En segundo lugar, faltará el agua. Del 66% del agua utilizada para la agricultura el 40% no toca el suelo porque se evapora por el calentamiento global. La falta de agua será la primera causa de guerra en el futuro. Otra razón, en los últimos cien años hemos perdido el 75% de la biodiversidad animal y vegetal. Y esa pérdida es irrecuperable. No hay desgracia mayor que el que destruye la biodiversidad por la productividad, el que piensa en el dinero y no en la naturaleza.
¿Está en peligro la gastronomía?
Producimos comida para doce billones de personas, pero solo somos siete billones de habitantes en el planeta. El 45% de la producción alimentaria se va a la basura, es decir, toda Europa podría alimentarse con ese desperdicio; sin embargo, cada hora que pasa 40 niños mueren de hambre en África. La comida de calidad es un derecho de todos.
¿La solución es implementar la gastronomía kilómetro cero?
Sí. Es importante reforzar la producción local, propiciar el contacto directo entre el productor y el consumidor. Si la producción alimentaria viaja a través de los continentes, la comida se convierte en una suma de commodities, en mercancía.
Países con envidiable biodiversidad tienen altos índices de desnutrición o malnutrición infantil, como en el Perú
Son dos caras de la misma medalla, por un lado el sufrimiento por falta de comida y por el otro, las enfermedades que produce una comida desordenada o chatarra. En Europa se produce más para adelgazar que para nutrir. Se gasta más en la estética que para pagar al campesino. Es una batalla de civilidad, no es cuestión de moral, sino de política. Tenemos el deber de implantar una economía virtuosa que dé valor a la comida y al medio ambiente. En este momento en el Perú y  en Latinoamérica hay una nueva clase de cocineros con visión holística de la gastronomía, que no se reduce a la receta sino que habla de la materia prima, de la alianza con los campesinos y los pescadores artesanales. Pienso que los jóvenes son más sensibles y conscientes que los políticos.
¿Cómo ve la gastronomía de esta parte del continente?
Pienso que el Perú es un país fantástico que donó un patrimonio valioso a la humanidad como fue la papa y la quinua. Tienen una cocina responsable pero al mismo tiempo con contradicciones que me producen mucha amargura. La primera amargura es que el pueblo peruano no considera a la anchoveta como alimento noble, se pesca para producir harina y eso destruye la economía. El interés de 20 familias dona pobreza a millares de pequeños pescadores. Uno de los platos que da identidad cultural al Perú es el cebiche. ¿Cómo se puede sostener en el tiempo si el futuro de los pequeños pescadores está amenazado por la angurria de unas cuantas pescadores? ¡Se paga más para producir harina de pescado que para alimentar a los cristianos! La segunda amargura tiene que ver con la quinua, ahora que estamos en el Año Internacional de esta planta maravillosa, versátil, de gran poder dietético, que se siembra a cuatro mil metros de altura y al ras del mar. La quinua se exporta pero no se consume masivamente. La gente piensa que la anchoveta es para los gatos y la quinua para los pollos. ¡Es una locura! Y teniendo esta maravilla prefiere los mcdonalds, los danone y las cocacolas que las transnacionales venden. Con mucha humildad yo pregunto a los medios de comunicación, al señor Presidente y a su Primera Dama, a todos los que tienen en sus manos la posibilidad de contribuir a crear un nuevo paradigma. Cada país debe tener respeto por su historia, por eso yo digo peruano come peruano, peruano consume peruano, peruano está orgulloso de su comida peruana.


LA ESTRATEGIA DEL CARACOL

La red de Terra Madre nace en el 2004 por iniciativa del Slow Food, como una cadena alimenticia para promover la agricultura, la pesca y la producción sostenible. Está presente en 150 países y tiene más de dos mil comunidades del alimento que se reúne cada dos años en Turín en un mega evento que une en un solo espacio a productores y consumidores de los cinco continentes que además exhiben una extraordinaria diversidad de alimentos. Otros eventos bienales organizados por esta asociación son El Salone del Gusto, Slow Fish (para pequeños pescadores), Cheese (para queseros artesanales), AsiOgusto (en Corea), Mercado del gusto (en Alemania y Suiza). En el Terra Madre Day 2010 se recogieron fondos para sembrar Mil Huertos en África; en dos años se ha replicado esta experiencia en 25 países africanos. No son experiencias idénticas sino adaptadas a su medio donde los jóvenes absorben el saber de los ancianos y deciden qué, cómo y dónde sembrar. Para el próximo año se realizará el Foodstock, una escuela de verano con mil jóvenes participantes, donde seguramente asistirá una delegación peruana. Para ello Petrini visitó el Instituto de Cocina Pachacutec, la Escuela de Cocina de la USIL y el colegio estatal José Iguaín en Lauricocha. También se reunión con la ministra Carolina Trivelli y con Nadine. Su objetivo fue motivar la creación de los Huertos Escolares, para educar a los niños en temas de alimentación, sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Es uno de los proyectos más importantes de Slow Food, basta señalar que a fines del año pasado ya se habían creado más de 1,500 huertos en el mundo.

Artículo publicado en CARETAS el 11 de abril 2013

4.04.2013

EL ALMA DEL PISCO





Dos bodegas, dos procesos, dos experiencias diferentes pero una sola pasión hermana a los productores del pisco. En el valle de Cañete, distrito de Quilmaná está el fundo Repartición donde el inmigrante italiano Salvador Di Laura sembró las primeras vides de uva quebranta y mollar. Ochenta años después, su nieto Alberto sembró plantas de uva italia y empezó a producir pisco, resucitando así la tradición vitivinícola del valle. 
En seis hectáreas de terreno los parrales crecen a ras del suelo; para vendimiar, Alberto prácticamente se arrodilla y corta cada racimo con la mano, en un largo y paciente ritual que le toma varias semanas. No hay tijeras, ni cultivos en espaldera, ni hileras perfectamente alineadas, hay más bien cierto desorden que asocio con la 
libertad y el respeto con que Alberto cultiva la tierra.

De la chacra a la bodega hay unos cuantos pasos, allí llegan diariamente casi mil kilos de uvas con las que produce 500 litros de mosto. Después del despalillado y maceración, las uvas van a un alambique artesanal construido en Portugal según las especificaciones técnicas dadas por Di Laura y al pie del alambique, casi sin moverse, decide cuando hacer el “corte”. Aquietada la gradación alcohólica después de 18 meses de reposo, el pisco se embotella y está listo para salir al mercado. Todos sus piscos se llaman Don Amadeo (con el añadido de la cepa empleada) en homenaje a su padre, a quien entrega simbólicamente una botella todas las semanas por “uso de marca”. Don Amadeo a sus ochenta y pico años devuelve el homenaje bebiendo un shot “calatito” al que se suma con entusiasmo su esposa Alicia Vicina. 
En esta bodega se respira cariño de familia, amor por el campo, devoción por las costumbres y vocación por la sencillez. Y estas características se trasladan a los 
piscos que indudablemente llevan dentro el alma de los Di Laura.


En el mismo valle pero en otro terroir, en la zona de Lunahuaná se encuentra la Viña Santa María de José Antonio Espinoza. Es una bodega moderna, cuidadosa, bien dispuesta con tres grandes tanques de acero inoxidable traídos de Chile y 
otras tantas cubas de cemento con temperatura controlada, donde fermenta el mosto a la usanza tradicional. 
José Antonio rescata la cepa emblemática del valle, la uvina, y por ella emprendió una agotadora campaña para que los organismos reguladores la reconozcan como uva pisquera. Lo logró recién en el 2010, luego de haber ganado varios premios nacionales disimulando su origen bajo el nombre de quebranta, esa sí cepa aceptada oficialmente. 
El pisco Don Benedicto (nombre que honra a su abuelo, fundador de la bodega) es resultado de la aplicación de alta tecnología combinada con métodos de producción tradicional.
El incansable promotor del pisco Manuel Cadenas (creador de la Semana del Chilcano y director de El pisco en boca de todos) en sociedad con Manuel del Solar proponen un divertido paseo vivencial por los valles cercanos a Lima para compartir el espirituoso mundo pisquero a través de la vendimia y los entrañables personajes que forman parte de esta tradición. En un Sogo Bus bien equipado, los visitantes disfrutan el paseo a sorbos, con la íntima y creciente convicción que el pisco es otra de las maravillas de nuestro país.


Informes: piscotour@elpiscoenbocadetodos.com

Artículo publicado en CARETAS el 4 de abril del 2013

3.27.2013

3.24.2013

RINCÓN GAUCHO




No sé si es el más antiguo de la ciudad, pero definitivamente es el único que ha sobrevivido a los vaivenes de la economía y a las veleidades del público. Hoy, 21 de marzo, El Rincón Gaucho festeja cincuenta años desde que los argentinos Dora Stolar y su esposo Juan Domingo Núñez abrieran un pequeño local en el Parque Salazar donde ofrecían la parrilla tradicional gaucha junto con empanadas, algunas pastas y una clásica ensalada. 
En estos cincuenta años pasaron varias cosas, entre ellas que el restaurante se mudó a su actual sede en Barranco y que Juan Domingo Núñez hijo asumió las riendas del local. Sin embargo, el menú cambió apenas, introdujo pollo para satisfacer a los comensales nativos pero quitó el clásico asado porque el paladar nacional no sintoniza con las piezas de carne entera que se reparte a trocitos en jornadas prolongadas.
El primer local en el Parque Salazar
El local tiene dos pisos, es grande y un tanto abigarrado, como suelen ser los negocios vinculados a las carnes. Hay mucha madera, alfombras de cuero de vaca y adornos de cacho de toro que cuelgan de paredes de intenso color rojo. Esa es la personalidad con la que nació este Rincón y la que quieren mantener sus dueños.
Mucha agua pasó bajo los puentes de la gastronomía peruana en estas cinco décadas y definitivamente la cocina ha dado un salto en todos sus frentes para situarse sino en la vanguardia por lo menos entre la avanzadilla de la cocina latinoamericana. Me da la impresión que este restaurante va a contramano de la tendencia. Por ejemplo, debe conocer a sus proveedores y saber no solo de dónde provienen sus carnes sino en qué condiciones se crió el ganado. Esa falta de identificación con el producto se evidencia en el cordero cuyo olor intenso denota edad más que sazón. Otro ejemplo podría ser optar por el empleo de papas nacionales (en un país que tiene una diversidad que asombra a tiros y troyanos) lo que definitivamente marcaría una diferencia. También debe vigilar la cocción de las mollejitas, tan suaves y delicadas como sabrosas si jugosas. Las empanadas están muy bien, con relleno de carne cortado a cuchillo para no perder jugosidad y apenas condimentadas para sentir la masa sea en su versión frita o al horno (que me gustó más). La carne de procedencia argentina y brasilera se ofrece en los cortes clásicos y llega a la mesa en el punto de cocción solicitado.
La cava extraña un somelier curioso que vigile la temperatura de servicio, proponga nuevas opciones y motive al comensal para aventurarse tras algo menos aburrido que un “malbec mendocino”, que no está mal pero que puede ampliarse, más aún ahora que la oferta de vinos es creciente y diversificada.
El Rincón Gaucho tiene una fama ganada y una trayectoria que honrar. Algunos de sus mozos están desde los inicios lo que refuerza el espíritu tradicional y la onda familiar del restaurante. Pero siempre es posible asumir nuevos retos y enfrentar nuevos desafíos si es que la intención es seguir siendo un referente cárnico entre los limeños. Ojalá así sea.


Ficha técnica
Dirección Miguel Grau 1540, Barranco. Tel: 5868164. Horario de atención: lunes a sábado de 12 a 12, domingos hasta la 6 de la tarde. Aforo: 180 personas. Playa de estacionamiento, valet parking y área de juego para niños. Precio promedio por plato: S/. 40 soles

3.16.2013

JAMMBUCHE


Cualquier adulto nocturno mayor recuerda el antiguo bar Tito situado en Guzmán Blanco y, aunque en otras manos, subsiste hasta hoy. Ese célebre bar fue creado por la familia Chang que lo administró por más de cincuenta años. En la trastienda nacieron los hijos de don Ernesto quienes se criaron entre botellas de chuchuhuasi y empanadas chilenas. ¿Por qué esa combinación? Su nieto Rafael Chang no tiene idea, aunque recuerda que Moisés, su padre, desde que era un adolescente fortachón alternaba la preparación de cocteles con la expulsión de los parroquianos que se pasaban de tragos. 

Después de pasar por la escuela del Tito, Moisés tentó suerte en otra zona y en 1975 descubrió el Jammbuche, una fuente de soda donde se vendían tortas y pasteles caseros pero que él obviamente transformó en “tragoteca de la amistad”, concepto que permanece inalterable hasta estos días. En ese entonces, la zona de Higuereta quedaba en los extramuros de la ciudad, uno que otro negocio o casa aparecía entre chacras y campos eriazos; sin embargo el Jammbuche se convirtió en paradero obligado para hacer un “entierrito”, llenar el buche o calentar el guargüero (sic). 

A la muerte de su padre, Rafael se hizo cargo del bar manteniendo más o menos la misma tónica: quitó los sánguches, mantuvo las empanadas caldúas, puso piqueos y amplió la oferta de cervezas. Hoy tienen toda la línea Backus que incluye la red lager (roja), la de trigo, la malta (negra) y la clásica (rubia) que se ofrece tanto en botellas como en chops. Ciertamente Rafael apunta a elaborar su propia cerveza, ahora que las cervecerías artesanales están a punto de convertirse en la nueva moda limeña. 

Para acompañar las bebidas, la casa ofrece salchichas alemanas hechas especialmente para ellos, chorizos, aceitunas, quesos andinos y embutidos varios. Los tragos se siguen preparando con pisco de Ica artesanal luego de prolija selección y visita a los productores del valle. Planes hay muchos, por lo pronto Rafael quiere relanzar Jammbuche con una línea de tapas modernas que jueguen en pared con las cervezas. Esté atento.

Ficha técnica: Av. Benavides 3624, Surco. T. 2713222. Horario de atención: domingos a jueves de 2 pm a 2 am. Viernes y sábado hasta las 3 am.

SINGAPUR SABE A CEBICHE




Daniel Chávez es un buen cocinero peruano que en su deambular por el mundo recaló en la cocina de Santi Santamaría y con él se fue a Singapur para ponerse al frente del Santi. El mundo dio vueltas, la historia hizo un giro y Daniel se aventuró en pos de un sueño. Hace ocho meses abrió el restaurante Ola, cocina de mar en la cosmopolita y moderna ciudad-estado de Singapur. Aunque pone cocina española tributaria de Santi, también ofrece pescados y mariscos con sazón peruana que según la prensa especializada le está funcionando de maravillas. En un ambiente relajado pero cálido, Dany está imbuido de la filosofía que Santi Santamaría le inculcó: trabajar con productos frescos del entorno, aplicar una cocina tradicional moderna pero alejada del laboratorio y mantener la curiosidad viva por encima de todo. Toda una escuela de vida.

PREMIO SUECO


Dos noticias cerraron un buen año para la gastronomía nacional. El reconocimiento del Perú como mejor destino culinario del mundo dado por World Travel Awards y el premio otorgado a Gastón Acurio por Global Gastronomy Award 2013 que concede la publicación sueca White Guide (La Guía Blanca), un equivalente a la guía Michelin, considerada la más importante guía de restaurantes de Escandinavia.

El lunes pasado, Gastón fue recibido “como un héroe nacional” por el anfitrión Jan Aman, según testimonio del periodista Sergio Rebaza; luego el príncipe Carlos Felipe de Suecia le entregó el premio en una gran ceremonia realizada en Estocolmo. El jurado calificador había destacado la labor de nuestro cocinero por haber “desarrollado una rica  gastronomía local con visión de futuro, que recupera materias primas tradicionales y aporta otras nuevas extraídas de las profundidades del océano Pacífico, las alturas de los Andes y el interior de la selva amazónica, elementos con gran potencial para resolver muchos problemas de salud y seguridad que afectan a la humanidad, así como su compromiso con la educación de los jóvenes cocineros más pobres de América del Sur”.
Apenas enterado de la designación, Gastón adelantó que recibiría el premio en nombre de los miles de productores, cocineros, investigadores y emprendedoras que trabajan en el Perú con ética, compromiso y amor a su país. “Lo recibiremos en nombre de ellos, especialmente de nuestros queridos María, Lorena, Iván y Jason”, dijo Gastón recordando a los cocineros trágicamente desaparecidos en noviembre pasado.

Una vez concluida la real ceremonia, suecos e invitados se quedaron en el Hotel Electrolux (partner de la White Guide) para probar nuestro emblemático cebiche, en un derroche de variantes preparadas por el equipo de A&G conformado por Victoriano López, Diego Muñoz y Emilio Macías, al que se unió Micha Tsumura del restaurante Maido.

La White Guide entrega este premio desde hace siete años. El primero en obtener la distinción fue Ferran Adrià (El Bulli, España, 2007), al que siguieron Charlie Trotter (Charlie Trotter’s, Chicago, 2008), Fergus Henderson (St. John, Londres, 2009), René Redzepi (Noma, Estocolmo, 2010), Alain Passard (L’Arpege, París, 2011), y David Chang (Momofuko, Nueva York, 2012). Todos pesos pesados de la gastronomía mundial.

Meses antes, en Nueva Delhi, India, el Perú compitió con reconocidos destinos gourmet como Francia, China, Italia, España y Tailandia antes de ceñirse el cetro como el Mejor destino culinario del planeta.

Durante los últimos 19 años, los World Travel Awards han reconocido y premiado la industria de viajes y turismo en diversas categorías y en todos los continentes. Gran orgullo pero sobre todo gran reto que el país debe enfrentar con serenidad y mucho trabajo en todos los niveles.

3.05.2013

SABORES PERUANOS


El restaurante que comanda Lourdes Cuba Menacho estrenó nueva casa hace algunos meses en el distrito de La Molina, con el favor del público que mantiene el local lleno, señal que su eficiente márketing es el mejor aliado de su cocina. Lo suyo es una propuesta de cocina casera sencilla y sin pretensiones. Sin embargo, confunde al presentarse como abanderada de los sabores patrios cuando la Carta ignora el cuy y los productos de la Amazonía. 

Abanderada en el sentido literal de la palabra porque hay banderas peruanas en cada mesa en lugar de floreros y un enorme estandarte está presente al fondo del local. Digamos que lo suyo es cocina criolla limeña con algunos guiños a platos emblemáticos de la cocina arequipeña y chiclayana.

Sabores Peruanos es un típico producto de Mistura, evento en el que ha participado dos veces: ha crecido, ha entrenado a su personal en la presentación y recitado de los platos, pero no maneja un concepto gastronómico que la haga trascender más allá de la acumulación de platos criollos de correcta factura y generosa porción. 

La Carta incluye platos como los fetuchini en salsa huancaína que popularizó El Grifo (sin mencionarlo) y algunas ‘creaciones propias’ que no supe identificar. A su favor hay que anotar que Lourdes tiene buen oído para sintonizar “lo que se viene”.  A poco de abrir su nuevo local instauró el “servicio por cucharitas”, una suerte de menú de degustación que da la oportunidad de probar un poco de todo, luego incorporó una variedad de chilcanos y un par de semana ha puso platos de quinua en diversas presentaciones.

En cuanto a los platos probados, el chicharrón de pollo está bien hecho, la fritura crocante y sin grasa, la carne suave y la salsa inofensiva, lo que significa que la cocinera maneja la técnica y podría exigírsele más, pero de los frejoles con su publicitado seco de cabrito ya no recuerdo el sabor. Mejor le va con el ají de gallina, la carapulca y el olluquito. Los postres están para cumplir: picarones, suspiro de limeña, ranfañote y poco más.

Ficha técnica. Avenida Javier Prado 6326, La Molina.
Horario: lunes a sábado de 11 a 11 p.m, domingos: de 10 am a 6 p.m. Reservas: 2663534. Capacidad: 150 personas. Precio promedio por plato: S/. 35 soles. 

LIMA 27




Hace tiempo que Carlos Testino entró por derecho propio a las ligas mayores de nuestra gastronomía. Su propuesta culinaria, que nació cobijada bajo el manto protector de Alfredo Aramburú, se ha espabilado y tomado rumbo propio. Me da la impresión que el propio cocinero aquietó  sus demonios juveniles y se tomó un tiempo para reflexionar y plasmar en sus platos lo que él entiende por nueva cocina peruana.

El resultado es divertido, a veces osado y otras conciliador, pero siempre con un toque que escapa del aburrimiento. Un par de ajustes indispensables realizados hace un par meses le permitieron dar un salto cualitativo: el manejo del salón y de la cava. En el primer caso, entró Abraham Pickmans, maitre con amplia experiencia y fogueado en otros restaurantes top de aquí y de afuera; en el control de los vinos está el joven somelier César Huamachi quien ha renovado totalmente la Carta de vinos dándole un toque fresco y novedoso a la propuesta introduciendo vinos de Portugal, Francia, Italia y Alemania.

Una mesa con mantel y servilleta pero despojada de adminículos recibe al comensal, apenas una pieza de piedra donde reposará luego una bolsa de yute con pan de la casa (quizás el punto flaco del restaurante), y un discreto florerito.

Como entradas me ofrecen alcachofas confitadas con cubos de sandía, queso de cabra y craquelín de canchita; luego, un tartar de langostinos, con melón encurtido, láminas de pepinillo fresco y sorbet de aceite de oliva, en mesa el mozo añade un jarrito de gazpacho. Ambos se sirven en platos previamente enfriados. El maridaje es inmejorable: una copa de greco di tufo, un estupendo vino italiano de la región de Nápoles del que uno se enamora al instante por el dejo graso que combina de maravillas con el sorbet y el toque mineral que juega en pared con los mariscos. Estos dos platos sirven de ejemplo para describir la cocina de Testino en la que uno encuentra texturas, temperaturas y colores diferentes con una presentación juguetona tanto por la decoración como por la vajilla empleada.

De fondos me sirven en platos entibiados un arroz meloso de pulpo con mollejitas sazonadas con seco y alioli de ají amarillo; un paiche asado con jugo de malamado, raviol de foie y sorbet de camu camu; y un magret de pato con puré de castañas, caviar de zanahoria, salsa de sauco y aire de kion. Nuevamente el maridaje propuesto es adecuado para mi gusto: un pinot noir de la bodega chilena Morandé. La técnica y la tecnología se ponen en evidencia para extraer lo mejor del producto y que los sabores ni se peleen ni se opaquen entre ellos. Del riesgo de poner foie gras y malamado a un pescado de río, el cocinero sale bien librado gracias a la técnica y a la dosificación de sabores invasivos. Los postres, siendo más convencionales, también tienen guiños que engarzan tradición con modernidad.

Mención aparte merece el diseño de la Carta que incluye dibujos a mano hechos por Carlos, originalmente para explicar a su equipo el concepto y presentación del plato. El menú de degustación de seis pasos cambia mensualmente y el de tres pasos que pone en el bar rota cada semana.

Lima 27 es un restaurante versátil. En el día es ejecutivo; en la noche juvenil y heterogéneo. Los platos se acomodan sutilmente al cambio de público y mientras persista el calor los granizados, raspadillas,  sorbetes y gelatinas seguirán reinando en el plato.



Lima 27. Calle Santa Luisa 295, San Isidro. Reservas: 2215822 o reservas@lima27.com Precio promedio plato: S/. 45. Menú de degustación sin maridaje S/. 140 soles. Dos salones y terraza.

2.18.2013

LA GASTROPIRATERÍA



Nadie duda que atravesamos una etapa de crecimiento económico que también se refleja en varias ciudades del país. La gastronomía contribuye enormemente a este auge, demostrado en el 10% de crecimiento que tuvo la actividad restaurantera durante el año pasado. Cada vez son más las empresas y personas ligadas a este sector (6% de la población limeña trabaja en negocios vinculados a la restauración), se multiplican los microempresarios gastronómicos y se afianzan los grupos empresariales ligados a la cocina que expanden sus negocios a otras ciudades del Perú y del extranjero con el aplauso de la prensa especializada.
El espaldarazo obtenido con el premio World Travel Award 2012 que designó al Perú como el mejor destino culinario del mundo, nos obliga a trabajar con ética y proteger los logros obtenidos.
Pero como de todo hay en la viña del Señor, este desarrollo también despierta angurrias y no falta quien se ponga a cosechar frutos sin haber sembrado las semillas. Tres casos sirven de ejemplo para alertar a las autoridades a tomar la sartén por el mango antes de que los inescrupulosos proliferen como plagas.
Hace un año, Jaime Pesaque encontró en facebook una página con su nombre, su logo y una Carta muy similar a la de Mayta, pero registrada bajo el nombre de Mayta Lounge Bar en Chimbote. Como buen caballero, se contactó con el personaje, le pidió que no usara su nombre que sangre, sudor y lágrimas le había costado. El muchacho accedió, alegó desconocimiento, se disculpó y Jaime le creyó. Sin embargo, varios meses después, el barman del Mayta-bamba, asumiendo que se trataba del mismo local, llamó al de Lima para pedirle detalles del chilcano de maracumango que causaba sensación entre los consumidores. Recién ahí Jaime Pesaque interpuso acciones legales. Ahora está en manos de Indecopi a la espera que esa entidad del Estado resuelva con celeridad, más aún cuando Mayta abrirá el próximo 15 de marzo su primer local en Hong Kong y es indispensable que proteja su marca.
Con un prestigio construido paso a paso durante más de treinta años, José del Castillo vio con estupor que La Red se multiplicaba por varios distritos con el nombre apenas disimulado tras añadidos o apóstrofes. De esto han pasado casi diez años, pero entonces Indecopi actuó con rapidez y clausuró a los impostores. Hace algunos meses, en la avenida Benavides abrió La Red del Pescador, cebichería registrada ante Indecopi que seguramente no reparó en que el nombre se presta a confusión pues La Red también tiene un registro a su nombre en el mismo rubro y hace una punta de años.
Al Fiesta Gourmet de Héctor Solís le nació un clon. Es el Fiesta Arequipa, restaurante de cocina chiclayana, que oh, casualidad, pone entre sus especialidades el cebiche caliente a las brasas (hecho con perico no con mero), el arroz con pato servido en ollita de fierro y hasta el costillar de cabrito con emberre de papas (palabreja inventada por Héctor). No está demás señalar que los sabores y productos de esos platos no tienen nada que ver con los originales, lo que desconcierta a los comensales que acuden al local buscando la irrepetible sazón de los Solís. La cereza de la torta son las fotos que aparecen en el facebook del copista y que pertenecen al archivo del Fiesta Gourmet auténtico. ¿Pruebas? Saltan a la vista, pero no fueron suficientes para Indecopi que desestimó la orden cautelar para cerrar y embargar el local. La denuncia está puesta desde noviembre del año pasado ante la Comisión de Signos Distintivos de Indecopi.
Denunciar estas prácticas tóxicas forma parte del conocimiento empresarial gastronómico, porque los cocineros invierten tiempo, dinero, energía en crear un concepto y mantener su capacidad de innovar. Ojala que Indecopi, que está trabajando el tema de patentes, denominación de origen, registro de propiedad intelectual, marcas colectivas, entre otras, enfrente con rigor a estos pepe el vivo que tanto daño hacen a un país que intenta construir su futuro.

2.07.2013

PESCADOS CAPITALES


Desde que nacieron, hace poco más de una década, se situaron en el por entonces solitario espectro de las cebicherías fashion, concepto que luego proliferó como peces en el mar. Una hábil combinación de ambiente informal con sillas de diseño, servilletas de papel y copas de cristal, se complementó con un servicio eficiente y una divertida carta que semanalmente incorporaba los avatares políticos en clave irreverente que no en doble sentido. Fue uno de los primeros restaurantes en tener una actitud militante para difundir las vedas, vigilar la talla de las especies marinas, autocensurar la oferta de pulpito bebé y promover la pesca del día.
Estas fueron las claves del éxito que lo llevaron a estar entre los top ten de la guía Summum en 2011.
Pescados Capitales no solo sobrevive en olor a multitud sino que el año pasado abrió un segundo local en Chacarilla, siempre bajo el mismo concepto pero con mejor puesta en escena en cuanto a infraestructura. Nada ha cambiado en esta década, lo que puede ser un mérito o un demérito, según el lado donde uno se confiese. La Carta introduce sutiles cambios pero los pecados no buscan redimirse. Quizás esto obedezca a la vocación de perfil bajo que mantiene su cocinero Wilfredo Castillo, quien prioriza la corrección por sobre la innovación. Por ello, no hay sorpresas ni sobresaltos. Los mozos atienden con voz engolada, gestos teatrales y la lección bien aprendida; son alertas y simpáticos; los platos llegan pronto a la mesa y los retiran con mayor rapidez aún, quizás demasiado.
Los clásicos siguen siendo eso, clásicos sin quiebres ni chascos. El pulpito a la parrilla, los calamares en salsa anticuchera, el tiradito de cachema y los siete pecados capitales son opciones seguras y ganadoras. Probé un pecado nuevo, Intolerancia, bien concebido pero fallido en la ejecución: los wantanes de tamalito verde con un dejo dulzón acompañarían bien al atún a la parrilla si no estuvieran bañados en mermelada de aguaymanto.
Los postres también pertenecen a la categoría clásicos, pero resaltan la creme brulee de arroz con leche y la mousse de chirimoya con trozos de merengue italiano.
En la noche, el restaurante prende las velas, se pone mantel largo y viste servilletas de tela. Otro público, otra apuesta, y un nuevo reto empresarial.

Ficha técnica:
Dirección: Av. Primavera 1067, Chacarilla. Reservas: 7179470. 
Aforo: 240 personas. 
Horario atención: Lunes a sábado de 12.30 pm a 11 pm. Domingos 12.30 a 5 pm. 
Precio promedio por plato: S/. 45 soles.